"Quien con monstruos luche cuide a
su vez de no convertirse en un monstruo.
Cuando miras largo tiempo a un abismo,
también éste mira dentro de ti"

Solía creer que gracias a mi diagnóstico me había convertido en la fotógrafa que soy, hasta que me di cuenta que de tanto mirar en lo mucho que el Parkinson me ha cambiado, todo lo transformé en una consecuencia de él. Invalidé mi existencia por completo y sin darme cuenta, me volví eso que promulgaba evitar resultar, la propia enfermedad. 

Era la inconsecuencia hecha persona y ahí me divorcié de mi discurso creativo. 

Mis fotos son mi búsqueda de materializar esos estímulos que guardo en la memoria sensorial, cambian junto conmigo, no las categorizo ni mucho menos clasifico. Son una representación de lo que veo, huelo, escucho, pienso, siento, temo y anhelo. Ya no las justifico ni analizo, solo las vivo y habito, en muchas aún permanezco, en muchas más ya no existo.

Son un espacio táctil por el que me siento segura de transitar, donde no miro por donde voy sino que proyecto mi foco de atención lejos del espacio físico.